Los 7 “Dragones del cambio personal”

En cualquier proceso de cambio existen metafóricamente hablando los “dragones”, estos son retos o dificultades de tipo interior que debemos enfrentar para realizar avances significativos en nuestra vida. Del mismo modo que en los mapas antiguos se representaban seres mitológicos para indicar que esa zona no era conocida, cuando sentimos que nos alejamos de nuestra zona de comodidad personal para emprender nuevos retos, nos topamos con esos dragones. Les denominamos dragones porqué como ellos, nos producen miedo y desasosiego, aunque nuestra cabeza nos diga que son fantasia. Veamos en detalle qué sucede realmente con esos dragones.

Los Dragones:

Para quién le intereses, esta adaptación está tomada del modelado de los procesos de cambio que han sido desarrollados por la PNL.

1.Confusión: ¿qué quiero? la falta de claridad en los objetivos, sé lo que NO quiero y no lo que quiero. No tener claro hacia dónde caminar, nos provoca quedarnos atorados. Esta etapa es muy habitual, tanto en la adolescencia, cuando uno no tiene ideas claras de preferencia profesional, como en momentos de cambio brusco de la realidad profesional. Nos despiden y estamos aterrados y confundidos, sin saber hacia dónde movernos.

2.Contenido: ¿Qué pensamos sobre nuestros retos? ¿Con qué información construimos nuestras opiniones?.

No pocas veces hemos generado ideas, fábulas y mucha información sin ninguna base real, que nos separan de nuestros objetivos.

Nuestra capacidad de generar pensamientos que nos llenan los espacios de incertidumbre es muy elevada; cuando las informaciones inadecuadas están muy presentes en nuestros retos, provocan muchos obstáculos

– Inacción

– Temores infundados

– Previsiones Excesivas

– Desilusión

– Estrés y vigilancia

En coaching suele suceder que la persona tiene una serie de ideas preconcebidas que no le permiten, desde ese prisma, dar un paso coherente de responsabilidad personal.

3.Catástrofes: Todos tenemos en nuestra historia vital momentos muy duros, desilusiones fuertes y algo que nos tiene acomplejados; con todo esto creamos un mapa de como son las cosas y como funcionan y así sin pensar fijamos nuestro rango de expectativas, marcamos aquello que nos atrevemos o no a hacer, a lo que nos damos permiso.

El “dragón” de las catástrofes nos recuerda que en algún momento del pasado aprendimos que algo era peligroso y que teníamos que evitarlo o alejarnos de ello; ese aprendizaje que entonces nos ayudó, hoy no resulta positivo, lo que ocurre es que lo tenemos tan bien aprendido que nos sabemos como neutralizarlo.

4.Comparación:

Otro obstáculo para una cambio o mejora que sucede en muchos procesos tiene que ver con la comparación. Por tradición siempre estamos comparándonos socialmente (este e un proceso de aprendizaje extraordinario), sobre todo con los que son mejores que nosotros en un área de desempeño. De este modo se produce una realidad muy curiosa; tenemos un modelo de referencia sobre qué significar hacer alguna cosa bien, para otra habilidad tenemos otra persona, para una tercera otra persona y al final tenemos un collage de modelos e identidades dónde nosotros siempre salimos perdiendo en la comparación.

Nuestras comparaciones ademas, suelen estar en la dimensión de nuestras capacidades, nuestros resultados y la propia competencia o incompetencia. Total que es muy fácil salir perdiendo en esta interacción con este dragón.

5.Conflicto

Cuando deseos i obligaciones están enfrentados. Quiero algo y también quiero su opuesto, si hago esto pierdo aquello, si lo hago mal y si no lo hago mal. Todas estas son expresiones de conflictos que al no resolverse de forma adecuada, o no resolverse simplemente, nos genera mucho sufrimiento y sensación de bloqueo.

Nuestra capacidad racional no sabe manejarse bien con los los conflictos internos.

Las distintas polaridades que manifestamos, las ganancias secundarias, agendas ocultas necesitan una mirada más amplia para poder diluirse y permitirnos seguir adelante.

6.Contexto

Puesto que estamos en realidades interconectadas, cuando movemos una pieza, toda la realidad se mueve, igual que en una partida de ajedrez, un movimiento genera que toda la partida cambie. Cuando empezamos a cambiar, nos mostramos indecisos y queremos ir despacio, pero entonces nos cambia todo el escenario y nos volvemos hacia atrás porqué nos asustamos por el temor a no saber manejar ese cambio imprevisto

Sostener la complejidad y el cambio de escenario resulta clave para llegar a construir el tipo de realidad que queremos.

7.Convicción

Este “dragon” es muy peligroso. La poca o nula convicción sobre alcanzar el objetivo tiene tres patas, a saber:

Desesperanza: pienso que el objetivo no es alcanzable. Esto me lleva a la frustración.
Impotencia: pienso que el objetivo es alcanzable para otros pero no para mi.
Falta de Valor: siento que no soy digno de alcanzar el objetivo, siento que no lo merezco.

Puede ser que si has llegado hasta el final del post, alguno de los dragones lo sientas más cerca; también puede ser que ya los has conocido y los tengas “amaestrados”; en cualquier caso sí vale la pena considerar que estas incomodidades que enfrentamos han sido abordadas por muchas personas y existen formas de enfrentarlas con mucha suavidad y contundencia. si crees que vale la pena avanzar en tu camino, aunque tengas dragones, adelante sólo yendo adelante y enfrentandote a ellos podrás vencerlos.

Un saludo.

Coaching y la Aventura del Héroe

Desde que participé del taller que Robert DIlts realizó junto a Stephen Gilligan  en BArcelona hace ya unos años, titulado “La aventura del héroe”, éste tema siempre me ha atraído.

La aventura del héroe trata sobre cómo una persona normal debe enfrentar un desafío que le supone una gran exigencia. Estos desafíos son buscados porque tienen que ver con el deseo de hacer o vivir alguna cosa, o bien son encontrados en tanto que inesperados y porque no decirlo, bastante o muy disruptivos.

Desafíos habituales tienen que ver con: seguir un sueño y atreverse a cumplirlo, vivir del modo que uno quiere, hacer un viaje deseado, darse un año sabático, dejar una relación tóxica en lo personal o profesional, perder el empleo (más exigente a edad más avanzada). En definitiva todo aquello que nos interpela a un nivel de desarrollo y rendimiento que nos supera y ante el que no tenemos escapatoria.

Pilar Jericó ha escrito un libro muy acertado y divulgativo llamado Héroes Cotidianos (muy recomendable la verdad), he tomado prestado este guión de Pilar y sobre él he desarrollé la conferencia, me gustaría compartir contigo un pequeño resumen por si lo que lees te “resulta familiar”

▪ La llamada a la aventura: Aquí empieza todo. Un día te encuentras en una situación de exigencia, tanto si la has buscado como si te sucede de repente. Cuando es un deseo (la llamada del cielo), se manifiesta por una inquietud que toma progresivamente su espacio y llega para quedarse. Esta situación es bastante o muy desagradable puesto que nos genera tensión e incomodidad hasta el punto que nos obliga a tomar decisiones personales. La necesidad de coherencia personal nos desequilibra, lo que queremos alcanzar y muestra vida tal coma ha sido hasta ahora no encajan.

Cuando la situación no es deseada (la llamada del trueno); algún acontencimiento súbito y desagradable aparece y rompe con la tranquilidad y estabilidad que conocemos y nos deja “colgados” en el vacío. Muertos de miedo y bloqueados.

Muchos de los procesos que acompañamos en profesionales y directivos, siguen este patrón. La persona llega con una gran desazón porqué o bien su deseo le lleva a una situación insostenible o bien, ha sido “golpeado” por algún evento ajeno a su control.

▪ El miedo y la negación de la realidad: El miedo es la segunda etapa. Negamos lo que nos sucede porque si lo aceptamos tenemos que hacerle frente y tomar una responsabilidad. Negamos porque nos resulta difícil aceptar lo que nos pasa, no lo entendemos, pensamos que son cosas nuestras; pensamos que si no prestamos atención se nos pasará y así nos damos un tiempo intentando mantener nuestro equilibrio, aunque sea precario. Negamos también porque pensamos que no tenemos derecho, que antes hay otras cosas…

▪ La noche oscura y el desafío de nuestra sombra: Pero sucede que, llega un punto que no se puede soportar; tanto si es buscado como encontrado el reto te interpela y no te permite escapar. Ya no puedes contarte historias, ni tu las crees. Lo que sucede es que miras directamente a tu sombra (llámale limitación, complejo, inseguridad) y ves lo que es, y no hay más. Esta mirada directa no es cómoda pero si necesaria y también dolorosa; este dolor también es necesario y permite liberarte de todo aquello que en este momento de transición te resulta superfluo.

▪ Iniciando una nueva realidad: la conexión con la esencia. Una vez el dolor te libera de lo que sobra, necesariamente te vuelves más humilde y entonces aprendes. En este momento uno encuentra “su verdad” y se conecta con aquello que es fundamental. Esta conexión con la esencia es tomar conciencia de qué es lo importante más allá de la forma. Es desde ese lugar que empezamos a construir nuestra nueva realidad personal o profesional. Esta esencia la debemos encontrar nosotros. No existen atajos.

Muchas personas que están angustiadas buscan intensamente respuestas en el exterior, recetas, técnicas y cómo podéis imaginar no sirven. Dar una técnica o receta en lo referente a la esencia es como parchear la identidad; una suerte de “pathwork” para el espíritu.

▪ Aprender nuevos hábitos, ganar nuevos recursos: Todo el proceso que la persona ha realizado en su interior, para llegar a una transformación o comprensión debe catalizar en una producción al exterior. Generar un nuevo hábito o comportamiento, que en el exterior pueda producir nuevos resultados es el objetivo de esta etapa.

En los cuentos y leyendas se suele representar con una pócima mágica que el héroe toma para adquirir poder; en nuestro caso es algo que tenemos que aprender. Como dice Juan Carlos Cubeiro “saber sin hacer no es saber”.

▪ Reencuentro con nuestra sombra: Una vez uno aprendre aquello que necesita, regresa a enfrentar el reto al que fue llamado. Por definición uno es llamado a aquellas pruebas que puede superar, aunque al principio parezca imposible.

El reencuentro con la sombra implica también una victoria sin lucha, un darse cuenta que la sombra es también parte de nosotros y que debemos aceptar e integrar para crecer.

▪ Retorno a la vida cotidiana: Cuando hemos recorrido todo el camino, volvemos al principio a retomar la “normalidad” en nuestra vida, una vez superada la prueba o desafío nuestra realidad vuelve a ordenarse.

Igual que a Ulises, el viaje nos sirve para aprender y crecer y volver a nuestra realidad más ricos con las experiencias vividas. La Aventura del Héroe es una metáfora preciosa de cómo se produce una transformación y que sucede en un proceso de coaching.

Cuidate

Toni