Objetivos o porque una flor no hace verano

Flor groga

“Una flor no hace verano”, me recordaba regularmente uno de mis profesores en la primaria. Qué cosa decía, para qué la decía, no terminaba de entender cómo es que repetía tanto eso. La verdad es que con 12-13 años no le das el mismo valor que ahora. La experiencia te muestra claramente que el hecho de haber llegado a un punto, no significa que ya hayas alcanzado tu límite, y menos que puedas mantenerte en esa posición.

Como muchos ya hemos aprendido, llegar a un punto puede ser difícil pero aún lo es más mantenerse en ese lugar.

En la empresa, vemos como discursos muy positivos, necesitan muchos actos (flores) para ser creíbles, cuando alguien quiere cambiar un hábito, acostumbrarse a…, mostrarse más disciplinado, necesita perseverar una vez y otra y otra y otra.

Un gran desarrollo, un buen desempeño, una vez que… pues eso que “una flor no hace verano”. Con una vez no suele bastar. ¿Por qué te planteo esto a día de hoy? Verás, llevo unos buenos años acompañando a profesionales y con muchos de ellos me he encontrado con algo parecido a esto, tal vez te resulte familiar:

1.      Me fijo un objetivo

2.      Me pongo en marcha

3.      Dispongo todos mis recursos en ello

4.      Alcanzo una meta importante

5.      Aflojo y hasta lo dejo

6.      Vuelta al punto número uno.

Es un proceso muy habitual, y aunque con variaciones de complejidad, lo encuentro en proyectos de consultoría, en talleres, en mis amigos y en algunas cosas, porque no decirlo, también en mí. ¿Cómo es que resulta más fácil realizar un gran esfuerzo que mantenerlo luego? ¿sabes que muchas personas invierten tiempo, dinero, y mucha energía en llegar a una meta y luego se olvidan de todo este esfuerzo? ¿Quieres saber lo que me he encontrado? Para muchos es el exceso de confianza mal gestionada.

Si excesiva confianza se confunde con la soberbia, es una duda que aún mantengo.

En la superficie, esto tiene que ver con superar metas, con dejar de tener el objetivo visible, con estar conectado con eso, con la sensación de que una vez se ha llegado no se cumple la promesa que existía detrás de esa meta. Con quién se plantea metas como una check list que va completando, igual que hacíamos con los cromos de futbolistas hace años.

Según he investigado, muchas veces es no darle un espacio de continuidad a lo que quieres, algo así como perderlo de vista. Tan fácil como eso. También a tener que sostenerse en el camino avanzando sólo, es extraordinario el apoyo y el progreso que puedes conseguir cuando avanzas con otras personas.

De fondo, una especie de carta “lo he logrado” con la que aparece la ilusión de si lo he hecho una vez, lo puedo volver a hacer, y ahí me relajo. pero ¿sabes? en este efecto yo-yo pierdes. Tu tiempo, energía y posición quedan tocados y si me apuras, un poco peor que antes por el desgaste.

En el desarrollo de tus objetivos, la recomendación es mantenerse en el camino: Una vez has llegado un determinado lugar, suele ser más sencillo seguir aunque para ello necesites hacer ajustes en tu propio proceso.

Y a ti, ¿te resulta familiar lo de “una flor no hace verano”?

Déjame tus comentarios y te los respondo en breve.

Un saludo y hasta pronto

Toni.