¿Hago lo que debo para ocupar el lugar profesional que merezco?

Reflexión sobre cómo nos llenamos la agenda de tareas con poco impacto porque nos da miedo hacer lo importante.

Francamente muchas veces lo que llena nuestra agenda tiene que ver más con lo que nos apetece hacer que no con lo que debemos hacer, lo que es necesario.

En nuestro trabajo suele pasar lo mismo; nuestras descripciones de puesto de trabajo recogen “n” funciones que debemos hacer (bueno, eso si tenemos descripciones de puesto) y nosotros de esas hacemos 6 y también hacemos 3 que no están pero nos gustan mucho, las otras 4 quedan en cierto olvido.

Igual que los girasoles con el sol, nos movemos hacia lo que nos gusta y dejamos de lado lo que no nos gusta. Estar atareado no es ser productivo.

Cuando alguien nos supervisa, tod@s sabemos cómo explicar con absoluta rotundidad que no tenemos tiempo, que tenemos mucho trabajo y otras excusas si bien en el fondo sabemos con certeza que no estamos haciendo lo necesario.

En nuestra lista de objetivos  pasa lo mismo, dejamos lo importante y nos “entretenemos ” con lo urgente, con lo que nos gusta, con lo que sabemos hacer .

Como apunta Tim Ferris lo que tienes que hacer suele ser lo que más necesitas hacer”. La cuestión aquí es qué objetivos tienes y qué pasos son los que te llevan a ese objetivo. Algunas veces no sabemos los pasos pero cuando los conocemos, lo que sucede es que no nos atrevemos por mil motivos (resumiento nos da miedo) y vamos llenando nuestra agenda con mucha actividad aunque no nos lleve dónde queremos ir.

Si esto te sucede, si sabes lo que debes hacer, hazlo, y déjate de contarte historias y excusas. La actividad mental está muy bién pero necesita salir en forma de acción para transformar tu realidad, por eso:

  1. Considera que debes hacer
  2. Hazlo
  3. En caso de duda vuelve al paso 1.
  4. No hay más

Más allá se pueden complicar las cosas con sensaciones de incapacidad (trátalas, existen formas), con poca claridad en lo que debes hacer (busca como clarificar tus objetivos), con una estrategia insuficiente (considera qué estrategia seguiras y los pasos que darás, y planes alternativos), etc.

Al final si no es por la acción y el trabajo constante, no vas a llegar a ningún sitio.

Así que déjate de excusas y haz lo que sabes que debes hacer.

Un saludo y a hacer lo necesario

Por que es importante clarificar las expectativas profesionales

En este post comparto sobre la necesidad de aclarar los términos en nuestras relaciones profesionales para que nadie se lleve a engaño ni se trunquen expectativas.

Clarificar las expectativas

Una y otra vez se repiten con profesionales comprometidos y competentes, la exposición de dinámicas laborales de falta de definición de expectativas por todos los implicados.

Recuerdo un profesional brillante y decidido  que me explicaba una realidad un tanto compleja. Tenía un equipo insuficiente en número y en cualificación; esto le empujaba a tener que dedicar un tiempo del que no disponía a formarlos y a asumir que los proyectos se terminarían tarde y fuera de plazo. De forma complementaría, su jefe llegaba de vez en cuando con peticiones del tipo “esto tiene que salir” sin antender a otras razones. Al final los proyectos no salían, nadie era responsable y él debía asumir que había sido un error suyo, en resumen todo iba mal.

Esta realidad generaba un desazón importante en su equilibrio vital y en cómo se manejaba con esta tensión; esta persona me confiaba que podía seguir viviendo con este “mal rollo” (la verdad es que estamos muy entrenados para aguantar lo que haga falta), pero que no era agradable y le generaba mucha frustración. Cada vez veía más claro que no estaba en el lugar profesional que merecía.

Después de algunas exploraciones se pudo dar cuenta que:

Es tan sencillo y tan difícil a la vez como clarificar de forma precisa las relaciones profesionales que mantenemos

Y en concreto:

  1. Qué espera mi jefe de mi
  2. Qué espero de mi jefe
  3. Qué herramientas tengo
  4. Qué espero de mi equipo
  5. Qué esperan ellos de mi.
  6. Que acuerdos o pactos tenemos establecidos para ayudarnos a que cada uno pueda ayudar al otro.
  7. ¿Qué haremos si no cumplimos esto?

Todos necesitaba ordenar las formas de trabajar y no dar nada por supuesto. El tema del que hablo y que me ha hecho pensar es que, cuando nos comprometemos con proyectos, empresas y al fin y al cabo con personas, llega un momento que uno puede acabar perdiendo la consciencia del propio papel, del lugar que ocupa y de las cualidades propias que a un@ le dan valor y que la otra parte necesita.

En ocasiones por una mala entendida voluntad de ayudar, de prestar servicio, de estar ahí; supone también asumir cosas que no nos corresponden y luego sientan un precedente; dar por supuesto ideas formas de relacionarnos que el otro igual no comparte…en fin que de todo aquello que no está clarificado es asumido como cierto por nosotros y como una sombra se apodera de nuestra forma de proceder y tomar decisiones. Es un proceso tan rápido y efectivo que nos atrapa con facilidad.

Sólo por si os sirve, suelo preguntar de forma concisa y directa (en este sentido epistemológica) ¿Cómo sabes eso? …Si No le puedo plantear eso a mi jefe…¿Cómo lo sabes?, No me van a aceptar ese enfoque ¿Cómo lo sabes?, esto no va a funcionar ¿cómo lo sabes?, Yo no soy capaz de….¿cómo lo sabes?!!!

Sólo con esta pregunta puedes ayudarte a fijar si operas con prejuicios o con datos e información útil.

Para terminar, y aunque tu eres la persona que mejor conoce lo que te sucede, seguro que te ayuda clarificar las reglas de la dinámica empresarial, explícarte para que te entiendan y confirmar que te han entendido. Aclarar y limpiar de dudas los acuerdos y expectativas nos hace la vida profesional más fácil y productiva.

Gracias

Seguimos hablando si quieres en toni@tonipinies.com

Seguir adelante más allá de las dificultades

Me inspira mucho un video que mi amiga Neus Domènech, gran psicóloga enlaza por Fbk. Me ha hecho pensar y me ha emocionado mucho. Qué fácil nos resulta empezar algunos proyectos, ¿verdad? y también resulta desalentador ver cómo es difícil mantenernos en el camino, llegar hasta el final.

Los obstáculos son muchos y de gran exigencia. No importa. No existe nada que  no podamos superar, aunque nos cueste, aunque nos duela, siempre puedes encontrar una mano amiga que te apoye y este a tu lado para alcanzar tu sueño. La vida es demasiado corta para, por lo menos no intentarlo.

Todos tenemos el derecho y el deber de perseguir nuestro sueño.

Y si te caes, te levantas, te sacudes el polvo de tus ropas, tu  orgullo lastimado y sigues un paso, y otro paso, y otro paso hasta el final; porque no es el final lo que es importante sinó el deseo, la determinación y el empeño de hacer el viaje.

Espero que os guste tanto como a mí.

El texto que podéis encontrar dice: La vidas está llena de dificultades, lo importante es volver a levantarse, y llegar hasta el final, lo llevamos dentro. Aunque la traducción tampoco es necesaria ¿verdad?.

Seguimos…hasta el final.

Si quieres seguir en una conversación me encantará, la sensación de estar sólo en este viaje no es muy agradable, ¿verdad?.

Puedes mandarme un correo a toni@tonipinies.com

Un saludo

Ya no quiero ser jefe así o cómo ocupar tu lugar de forma correcta

“Ya no quiero ser jefe” me comentaba un directivo. Antes- reflexionaba- tenía un trabajo en el que hacía cosas. Pensaba como crear algo, hacia un prototipo y podía construirlo. Tenía un oficio, ahora soy El Jefe y me encuentro un poco perdido, ya no creo nada.

Como jefe ahora me reuno con todos, y se supone que debo:

– saber llevar una reunión

– saber qué hacer en cada momento

– saber cómo decir las cosas a cada uno para que no se sientan mal y se sientan motivados

– ser eficaz e innovador

– ser eficiente pero no aburrido

– transmitir confianza

– tener visión estratégica, pero llevando atención al corto y medio plazo

– saber convencer, pero sin imponer

– saber moverme por la organización y ser político

– tejer redes de relaciones sociales, tener contactos

– actualizarme en mis competencias profesionales

– hacer deporte

– cuidar a mi equipo

– ser un professional dedicado pero no un esclavo del trabajo

– conciliar….

– ser el ejemplo a seguir

“estoy hasta aquí” decía estirándose un cabello de lo alto de la cabeza. Estoy al límite!!!

Algunas personas, motivadas por su exigencia profesional y el compromiso con el proyecto empresarial, van progresivamente asumiendo mayores áreas de desarrollo y responsabilidad y llega un momento en que se encuentran cerca del colapso. Se llegan a confundir con el mismo proyecto

¿Esto tiene arreglo? Claro. El coaching trabaja para  generar mayores alternativas ante una situación problema para que la persona pueda emprender caminos distintos y mejores a todos los niveles. Cuando llega una dificultad como esta sí existen algunas pautas que se pueden seguir, aunque probablemente no será un camino cómodo todo el trayecto.

Muchos de estos jefes (o profesionales en general) que pretender llegar a todo e incluso lo consiguen durante un tiempo, han perdido o la referencia a unos valores íntimos que vertebren su línea de conducta personal.

Por desconexión, desconocimiento, u otros motivos perdemos la referencia y entonces todo es importante y todo urgente. Ahí nos supera la tarea y el estrés y nos debilitamos. Perseguimos 15 objetivos simultáneos y llegamos al final del ejercicio con un rendimiento escaso debido a la dispersión y exhaustos por el esfuerzo hercúleo y estéril. Ya se sabe quién mucho abarca…

Entonces queremos ir al otro lado, y cómo el péndulo necesitamos un cambio radical porque ya estamos quemados. Y aparecen muchas transiciones profesionales o revelaciones vitales. Llegados a nuestros límites las cosas se hacen más claras.  ¿Pero por qué no, antes de llegar ahí hacer una pausa, detectar que está pasando y hacer un reset?

Existen muchas alternativas: puedes contratar un coach, o revisar tu agenda, o pararte un momento y revisar cuáles son tus valores y cómo están o no reflejados en tu vida, o abrir espacio para el deporte. Sea lo que sea, si detectas que alguna cosa no funciona, actúa. No le des muchas vueltas y actua.

Te dejo un video que ha colgado Pedro Salas en Facebook , seguro que te gusta; y es que muchas veces las cosas son muy sencillas.
http://www.youtube.com/v/oooJ42w-OD0?fs=1&hl=es_ES

Un saludo

Cuando el problema es que sientes que no lo mereces

Cuando atiendo a personas, normalmente llegan a través de una petición para mejorar su gestión del tiempo, capacidad de gestionar personas o sentir más confianza, y ocupar el lugar que merecen profesionalmente; éstas son peticiones muy habituales que suponen fuentes de incomodidad Lo que ocurre muy a menudo es que al empezar a considerar conjuntamente las dificultades que encuentra la persona aparece alguno de los tres grandes temas

  • No puedo: En el no puedo la personas siente que le falta o bien el poder o fortaleza personal o bien la capacidad para realizar aquello que desea.
  • No es posible: Significa que desde su mirada, con las posibilidades que considera que dispone y las opciones existentes en su entorno, la persona ve Imposible la realización de su deseo o voluntad
  • No valgo /no merezco: Esta es quizás una de las más duras limitaciones que las personas enfrentan para desarrollar sus opciones personales.

Mientras el “no puedo”, en su dimensión de capacidad, suele ser una faceta razonablemente pública que reforzamos con formación o asesoría; el “no merezco” es íntimo y vivido desde el sufrimiento y la soledad. La persona “no merezco” siente que no tiene derecho a experimentar, o triunfar o a obtener algún beneficio importante para sí misma.

Existen muchas personas que por cargar un “no merezco” dejan de perseguir sus sueños, se entregan a un tipo de vidas y relaciones que les lastiman y dejan de hacer contribuciones que serían un regalo para todos. Los “no merezco” se detectan a través de sus derivadas: “me dejo la última de la lista para reclamar lo que quiero”; usan más de lo habitual “tengo que..” en lugar de “quiero…”; “mejor que el o ella no se enfade”; “que le vamos a hacer esto siempre ha sido igual”; “siempre termino tarde mi trabajo por ayudar a los demás”.

Estas expresiones, que por sí mismas no son determinantes, sí manifiestan una cierta realidad para la persona que las expone, y esta realidad es “soy poco valioso o valiosa y los otros son mejores/más valiosos que yo” y por eso todo lo que me sucede (aunque me fastidie) es lo que tiene que ser. ¡Basta ya! Que esto nos suceda sólo significa que es la forma que tenemos de manejarnos, no que deba ser así. Nuestra educación pesa sobre nosotros, pero del mismo modo que aprendimos algo podemos aprender nuevas formas de manifestar quienes somos. Podemos mejorar nuestra relación con nosotros mismos. Si sientes te alguna cosa escrita aquí va contigo, busca apoyo porque vale la pena, de verdad.

Vocación o la dificultad de pedir lo que necesitas

En mi experiencia profesional como coach, me encuentro muchas veces que las personas vienen a verme con un diagnóstico de sus situación y con una solución ya planteada.

Sienten que su vida está bloqueada, se sienten desorientados, desmotivados o desesperados y creen que existe alguna cosa “ahí fuera” que les ayudará y que resolverá todos sus problemas e inquietudes.

Lo siento la fórmula mágica no existe, ese no es el caminoPlanteo esto porqué muchas veces las personas se acercan al coaching con la petición, por ejemplo de cambiar de empleo porqué no están motivados y sin parar un segundo para pensar qué les motiva hacen listas y listas de cosas que tal vez les puedan gustar pero parece que ninguna les agrada lo suficiente y se desesperan y siguen buscando fuera de si, una y otra vez hasta la extenuación.

Pocos, muy pocos se paran y se preguntan qué quiero, qué me sienta bien, qué cosas me gustan hacer, cuál es mi vocaciónporque cómo la respuesta no sale rápida y certera se incomodan y lo dejan. Otros que saben lo que quieren, se autoreprimen y no lo dejan salir porque claro….eso no da dinero, porqué con lo que está cayendo, cómo voy a plantear eso a mi pareja, a mi familia… en fin.

Cuando nuestra cabeza no sabe, nos incomodamos y dejamos la reflexión de lado; cuando la vocación (el corazón) sí sabe no le dejamos porqué nos da un “nosequé” que no nos lo permitimos y entonces vamos raudos a buscar fuera lo que ya tenemos y nos cuesta mirar.

Lo que veo es que prácticamente todas las personas, a determinado nivel saben lo que quieren, aquello a lo que son llamados, aunque te juran y perjuran que no lo saben; lo único que necesitan es generar las condiciones necesarias para que esto pueda salir.

Para mi esto recoge la esencia de lo que es el coaching: ayudar a la otra persona a encontrar sus respuestas y acompañarlo a construir su sueño. Una vez más se trata de manifestar nuestra propia singularidad.

Y tu ¿sabes de verdad lo que quieres?

“Estoy quemado”

En una de mis recientes sesiones de coaching, la persona venía a buscar un cierto acompañamiento para cambiar de trabajo. Tras un periodo de desarrollo profesional muy intenso, sentía que era el momento de dar un nuevo giro profesional.

Hablamos de distintos temas hasta que llegamos al núcleo del asunto. Se sentía triste. Aquello ya no era lo de antes, le cansaba lo de siempre, no sentía ilusión, ni reconocimiento, ni nada…”desconectado”.

Esta persona, había perdido la conexión con su trabajo. Este sentido fundamental que muchas personas poseen con aquello que hacen, que les aporta contribución, misión o realización personal.

Si perdemos esta conexión con nuestra contribución, con el sentido de lo que hacemos, cualquier obstáculo se vive como una queja, una mínima dificultad como molestia y un NO como una frustración.

Cuando perdemos ese “delgado hilo rojo” que nos conecta desde nuestra contribución a nuestra tarea , corremos el alto riesgo de desmotivarnos y terminar en burnout (estar quemados).

Cuando una persona entra en síndrome de estar quemada, suelen manifestarse aspectos de esta índole:
1. Psicosomáticos: cefalesa, problemas para dormir, problemas estomacales , tension o dolor muscular, etc.
2. Conductuales: absentismo, abuso café, tabaco, alcohol, etc.
3. Emocionales: tristeza e incluso depresión, irritabilidad, dificultad de ver los aspectos positivos de la realidad.
4. Entorno laboral: cierta hostilidad, comunicación interpersonal muy pobre, resultados del trabajo de peor calidad
Hoy en día, la realidad profesional es muy exigente y compleja, nos vemos sometidos a una demandas muy elevadas y la presión por alcanzar resultados nos sitúa a tod@s en riesgo.

También es cierto que existen estrategias de prevención del “burnout” y que vale la pena considerar; desde la meditación, la buena gestión del tiempo, recordarse cada día para qué uno está en esa ocupación son estrategias mentales de gran utilidad. Del mismo modo, descubrir y potenciar los propios recursos para enfrentar situaciones de exigencia es extraordinariamente útil.
Herramientas como la PNL ayudan a revelar aspectos propios que nos fortalecen ante los retos de cada día. Si sientes que estas en riesgo, muévete, apuntate a un taller de algo, pide ayuda o cómprate un libro pero no te dejes, no te rindas. La vida es demasiado breve para estar “quemad@”. Mándame un mail si quieres y hablamos. Cuidate.
Un abrazo