Felicidad aplazada

Quiero compartir contigo una idea que me ronda tiempo atrás y que lanzó un participante de uno de los seminarios que organizo, hablábamos de la “felicidad aplazada” , aportación muy interesante, la idea es tener conciencia de todas las cosas que uno va haciendo a lo largo de la vida para ser feliz después; por ejemplo: cuando termine los estudio seré feliz, cuando me posicione profesionalmente sereno feliz, cuando me case, cuando tenga un hijo, cuando termine de pagar la hipoteca, cuando … no es necesario que continúe ¿verdad? ya nos entendemos.
El mensaje que hoy planteo es que perseguir la felicidad de esta manera, es una quimera con muchos componentes de estupidez (tan humana también hay que decirlo). Aplazar el refuerzo puede ser en términos de inteligencia emocional un valor importante, pero para la mayoría de los mortales es más importante y hay que prestar atención a que las cosas que haces sean en sí mismas fuente de gozo y alegría.
Que sea tan apasionante el resultado final como el proceso que has invertido en construirlo. La meta, el objetivo podemos disfrutarlo unos instantes, el proceso en cambio nos puede requerir horas, semanas y años. Pongamos cuidado pues, pongamos cuidado.
¿Qué me dices de tí?,  ¿estás también aplazando tu felicidad? Si te apetece seguimos en privado, mándame un mensaje y  me compartes tus inquietudes a toni@tonipinies.com

Tu eres singular

Pasamos mucho tiempo de nuestra vida trabajando intensamente para ser “buenas personas”, ” de provecho”, ser como tal o como cuál que actúan como modelos de comportamiento. Este es un proceso de aprendizaje muy habitual; ya en los primeros cursos del colegio miramos al otro niño que pinta sin salirse de la raya para aprender a hacerlo mejor.

Este proceso de comparación social nos ayuda a mejorar y nos impide tener que aprender todo desde cero; la verdad es que nos ayuda y nos resulta un recurso muy potente; en PNL lo utilizamos como una potente herramienta de aprendizaje acelerado.

Mi visión personal es que cada uno de nosotros tiene algo especial, tiene un don, habilidad, destreza o llámalo como quieras, que puede entregar a los otros o utilizarlo como su aportación al mundo. Este es el asunto, aquí no valen las comparaciones en ser más o menos que otra persona.

El desafío que cualquiera de nosotros debe enfrentar es encontrar su propia singularidad y ponerla al servicio.

Encontrar su para qué y dedicarse a eso con todo su esfuerzo. ¿Acaso pedimos a Rafa Nadal que juegue bien a ajedrez, esperamos de Fernando Alonso que sepa cocinar bien? Visto así, es obvio ¿verdad?.

Entonces qué nos impide pensar del mismo modo para nuestras vidas, en el día a día. Me diréis que esto está muy bien pero que tenéis muchos frentes abiertos y mucho trabajo por hacer, que no tenéis apoyo para dedicarse a lo que se os da bien…todo eso es cierto, seguro.

Y también es cierto que en ocasiones nos esforzamos con más empeño que acierto en llegar a unas cotas de perfección sin saber dónde están los límites, que intentamos cubrir todos los escenarios y que al final terminamos exhaustos y con la sensación de avanzar apenas unos centímetros no sabemos hacia dónde.

Mi propuesta es salva tu presente (ahí seguramente está tu trabajo, ingresos, compromisos adquiridos con familia, jefes, compañeros, amigos) pero cuida de tu singularidad. Cuida de esa parte de ti que es única a tus ojos y a ojos de los demás, cuida por hacerla crecer; puede ser que esa forma especial de hacer algo sea lo que te ayude a ganarte la vida, sea lo que sea cuida de eso y no aceptes fotocopias de mala calidad de la singularidad de otra persona.

La apuesta vale la pena y el esfuerzo.

Antes que se me olvide…¿sabías que estamos hechos con los mismo átomos de las estrellas?

Cuidate

Toni

¡Vivan los lunes!

¿!Te suena eso de por fin es viernes!? A mi también, o incluso que “ganas tengo de vacaciones”, “sólo pienso en irme a descansar”, “vaya puente”. Parece aquello del trabajo como castigo divino. Para muchas personas es comprensible puesto que su actividad profesional les produce un gran desgaste. En periodos más largos tipo vacaciones además se produce el “sindrome postvacacional” que incluso parece una categoría diagnóstica, todo un sinfín de síntomas asociados al regreso al trabajo tras un merecido descanso. ¿Pero es que el trabajo es una condena? Las ocasiones en que he preguntado sobre que sucede para tener tanto desapego al propio trabajo, he obtenido dos respuestas básicas:

La primera es : este trabajo no me gusta, no me aporta, sólo representa un sueldo para mi…Con lo que al final la persona termina bastante alienada y todo se hace cuesta arriba.

La segunda: Yo estoy bien y me gusta lo que hago, pero la organización en la que lo hago no me gusta por los motivos que sean (no me valoran ni a mi a las personas, pagan fatal, no se respeta a la gente, niegan las iniciativas, los directivos creen que esto es su propiedad… en fin seguro que todos conocéis alguna de estas organizaciones.

Empecemos por el final: para la segunda opción lo más práctico puede ser dejar esa organización; es verdad que existen organizaciones tóxicas y aunque pueda parecernos muy difícil desde nuestra realidad inmediata, podemos encontrar nuevas oportunidades si nos ponemos a ello; no digo que sea fácil, digo que es posible.

Para la primera opción, no existen respuestas fáciles. Según mi modesta opinión, 

creo que por encima de otras consideraciones sentir que uno hace aquello para lo que ha sido llamado es una de las componentes más importantes de la motivación humana, también creo que encontrar eso es todo un trabajo.

Por eso creo que es saludable una pauta de acción como la siguiente:

Opción A:

  • Busca qué es lo que te conecta, qué te hace sentir especialmente bien. ¿Qué te emociona?
  • Identifica en tu puesto de trabajo cómo puedes dar cumplimiento a eso

Opción B:

  • Identifica como puedes dar cumplimiento a lo que te hacer sentir bien y encuentra escenarios para darles cumplimiento (puede ser en tu entorno laboral o no)
  • Encuentra algún aliad@: alguien que también se mueva por eso, los equipos dan mucha fuerza.
  • Fíjate un objetivo con eso: haz un mínimo de 2-3 veces a la semana lo que te “conecta”. El habito crea.

Creo que la vida es demasiado corta para marchitarse en un entorno y actividad que no te aportan, Es como dicen los amigos de Funky Business, poner la pirámide de Maslow al revés: primero busco lo que me hace feliz y luego busco comer; pero cuidado este proceso debemos hacerlo con suavidad puesto que todos tenemos un día a día que resolver, unas facturas que pagar, etc…pero también tenemos derecho a ser felices y a disfrutar con lo que hacemos.

Por eso retomar el camino; que no tiene que ver con volver al trabajo, tiene que ver con retomar aquello que nos conecta íntimamente y que un día, por mil motivos debimos dejar a un lado.

¡Vivan los lunes! 😉

Toni

Clarificar, clarificar y clarificar para ponerse de acuerdo

Mister X había montado su propia empresa y tenía un punto que lo bloqueaba. La necesidad de impulsar su propio negocio, los equilibrios de la vida profesional y personal y una relación que venía de su pasado como asalariado que había reconvertido ahora como profesional y que ahora no encontraba su lugar.

Esta realidad sin ser en sí misma muy compleja si que generaba un desazón importante en su equilibrio vital y en cómo se manejaba con esta tensión; Mr X me comentaba que podía seguir viviendo con este “mal rollo” (la verdad es que estamos muy entrenados para aguantar lo que haga falta), pero que no era agradable y temía que le robase energía para su proyecto empresarial.

Tras mirarlo con atención y cariño, al final ¿sabes qué? Era tan sencillo y tan dificil a la vez como clarificar de forma precisa las relaciones profesionales que mantenía.

Me ha hecho pensar y quería compartirlo contigo. Es muy curioso cuando, “objetivamente” existen pocos problemas y nos enganchan emocionalmente tanto; podemos llegar a afirmar que TODO va mal y al finar ser dos cosillas que nos remueven una barbaridad, y ese todo no es mucho pero es importante.

El tema que tratamos y que me hizo pensar fue que,

cuando nos compromotemos con proyectos, empresas y al fin y al cabo con personas, llega un momento que uno puede acabar perdiendo la consciencia del propio papel, del lugar que ocupa y de las cualidades propias que le dan valor y que la otra parte necesita.

En ocasiones por una mala entendida voluntad de ayudar, de prestar servicio (esto de la orientación al cliente a veces es una mala pasada;-), de estar ahí; supone también asumir cosas que no nos corresponden y luego sientan un precedente, dar por supuesto ideas formas de relacionarnos que el otro igual no comparte…en fin que de todo aquello que no está clarificado es asumido como cierto por nosotros y como una sombra se apodera de nuestra forma de proceder y tomar decisiones. Es un proceso tan rápido y efectivo que nos atrapa con facilidad.

Sólo necesitas preguntar ¿cómo sabes eso? …No le puedo plantear eso a mi cliente…¿cómo lo sabes?, No me van a aceptar ese enfoque ¿cómo lo sabes?, esto no va a funcionar ¿cómo lo sabes?, Yo no soy capaz de….¿cómo lo sabes?!!!

Sólo con esta sencilla pregunta puedes ayudarte a fijar si operas con prejuicios o con datos e información útil.

Para terminar, 6 recomendaciones para tí, si ves que esto te sudcede: 1- no dejes abiertos los temas importantes, por esa abertura se irá tu energía; 2-clarifica , 3- genera alternativas, 4- enfoca, 5- cierra y 6- sigue tu camino.

Si clarificar no es lo tuyo, mándame un correo a toni@tonipinies.com y vemos cómo darle solución.

Una brazo

Cambiar de fase profesional

En física y química se denomina cambio de estado a la evolución de la materia entre varios estados de agregación sin que ocurra un cambio en su composición (wikipedia)

En los procesos de acompañamiento, muchas veces sucede que llegamos a un punto un tanto extraño; un lugar dónde forzamos los límites de quiénes somos y no sabemos todavía donde nos lleva. Estamos en un digamos “Estado o Fase”; nos aferramos a formas de pensar y creencias que ya no resultan útiles. Paradigmas que ya no nos prestan servicio. La idea del cambio de estado o de fase tiene mucho sentido cuando está en cuestión la identidad profesional, puesto que aunque cambiemos nuestra fase, no perdemos nuestra esencia. Aunque la forma cambia, lo fundamental permanece.

“Sucede que identificamos nuestras formas de pensar y de ser con “nuestro estado” y no con nuestra esencia, y esta identificación nos confunde”.

Nos aferramos a aquello a lo que estamos acostumbrados pensando que es lo que somos. Es por esto que  en algunos momentos de nuestra vida sentimos que hay algo que ya no resulta como antes, sentimos o tenemos las evidencias qué lo que hacemos ya no es suficiente…y no es la cantidad. Trabajamos con más empeño pero algo se escapa.

Sentimos como si nuestros capacidades personales, todas nuestras habilidades ya no fuesen de la utilidad que eran antes; hemos llegado a la frontera. Al final de la realidad que conocemos, nuestro estado o fase no da más de sí. Estamos al máximo de lo que somos capaces y ya no es suficiente, y como los pioneros, tenemos toda la incertidumbre por delante para avanzar hacia no sabemos dónde; la siguiente fase. Es un gran momento, en el que todo está por definir, pero ocurre que el temor a lo desconocido puede bloquearnos y dejarnos dando vueltas en ese punto de frontera.

Este es un momento delicado, cuando te sientes que estás ahí, porqué todos hemos sentido eso alguna vez, ¿qué haces?, ¿aceptas eso y sigues adelante?, ¿niegas lo que está sucediendo? La forma de las cosas o su estado-fase es solo una manera de manifestar nuestra esencia, nuestra autenticidad, pero existen otras.

Date permiso y atrévete, lo que queda por descubrir es siempre más grande, más brillante, más pleno…suerte.

Tal vez pienses que estás en un cambio de fase. Si tienes dudas, puedes contarme en toni@tonipinies.com y te respondo mi opinión.

Un saludo

La necesidad de encajar

¿Sientes la necesidad de encajar, la creencia de encontrar un espacio profesional al que ajustarte como anillo al dedo, una especie de lugar mágico que te pertenezca y dónde todo se funda y misteriosamente tome sentido?

Muchos necesitamos un empleo y unos ingresos y sentimos que debemos encajar. ¿Y si no encajamos?  Tras una buena formación técnica, extremada sensibilidad, iniciativa, y una profesión en la mochila… ¿Qué pasa si sientes que ya no encajas?, ¿qué ya no estás en tu lugar?, ¿qué pasa si vives eso como un agobio, o tal vez un queme?

Puede que incluso hayas cambiado de trabajo y éste no responde a tus habilidades o sólo lo hace parcialmente y aunque eres consciente que tal vez deberías renunciar a determinadas expectativas, te dejas la ilusión en cada pedido, la alegría en cada madrugada, y la chispa en cada cliente; y sientes que tal vez tu “esencia” se pierde. ¡Qué lástima!, con lo que podrías dar.

Algunas veces, aparecen dilemas: ¿para encajar debo renunciar a una parte importante de mi singularidad? Si esto es así, me genera malestar y tensión.

Recuerdo a Andrés Pérez y su Marca Personal y me resuena otra vez la necesidad de encontranuestra singularidad, un proceso que más que un ”ale hop” y ya está, es costoso y necesita ser trabajado. Es un derecho pero sobre todo es una conquista. Es aquello de que la inspiración te pille trabajando.

Por otro lado, la necesidad de encajar a cualquier precio, puede resultarte muy costosa a nivel personal, según lo que debas dejar en el camino; si bien es cierto que muchos de nosotros hacemos gustosamente sacrificios para encajar (en la pareja, el trabajo, con nuesto jefe) tambiénes cierto que llegados a un punto es más necesario que nunca mirar dentro qué es importante para nosotr@s, quienes somos, cuáles son nuestros valores y prioridades, qué sueños tenemos y dónde podemos hacer una contribución.

Mirar fuera constantemente e intentar construirte en base a las expectativas de los otros, te puede llevar al extremo de perder tu conexión contigo y en definitiva a tí mism@.

Identificar la propia singularidad, aquello que te hace únic@s y encontrar un lugar dónde ponerlo al servicio, es a corto plazo más costoso pero nos acerca de forma exponencial a la vivencia de una vida más completa.

Se trata ni más ni menos que de saber quién eres, qué quieres y crear tu propio espacio.

Puede llevarte algo de tiempo pero los frutos de este trabajo son muy dulces.

Ánimo. ¿Tiene todo esto sentido para ti? Mándame un correo y hablamos.

La pasión y la profesión

Poner el alma en lo que haces, ir más allá de lo que se espera por lo que te pagan, tanto si trabajas para ti como para otros, se trata de apasionarse, de disfrutar con lo que uno hace y lo que uno es.  Se trata de meter el alma en lo que tocas, como si cualquier cosa que vas a realizar pueda marcar una diferencia. ¿puedes honestamente decir que esa es tu entrega?

Me gustan las personas que por más crisis y dificultades, creen que vale la pena seguir dejando el alma en lo que hacen.

No se trata de quejarse ni lamentarse por lo que podría ir mejor, lo que es “es” y ya está. Si crees que puedes tener una vida mejor, que mereces una vida mejor, tal vez existe alguna cosa que puedes hacer tú para construir esa vida, esa promesa de tu futuro mejor, no basta con desearla, debes construirla y para eso arremangarse.

Haces unos años, apareció un anuncio de Estrella Damm que te pongo cómo un homenaje a ti mism@, si lees hasta aquí y hasta esta frase seguro que perteneces al tipo de personas que como yo y miles de personas cada día, se levantan y luchan por hacerlo mejor, por cuidar a sus clientes, por innovar, por inventar nuevas cosas, por poner un poquito de su alma en aquello que hacen, porqué se lo creen, porque sienten que vale la pena hacer una contribución, o por autorespesto profesional con su oficio o tarea.

Y tu, ¿ya sientes que hasces tu contribución? Me gustaría charlar contigo, si te apetece. Mándame un correo y hablamos: toni@tonipinies.com

Un abrazo

Toni

Porque es importante fijar las metas

¿Qué quieres?: parece una pregunta sencilla, pero cuando la realizas a una persona en un contexto concreto de desarrollo, que no permite desviar la conversación, no es tan fácil de responder; verás.

Prácticamente todas las personas tenemos algún deseo, queremos una mejora en nuestra vida, un objetivo vital que nos crea “tensión” interna. Esta “tensión” toma mucho espacio en nuestra cabeza, nos invade con pensamientos constantes y desordenados que vienen y van como presencias, no se quedan, sólo vienen y van; así pasamos tiempo y gastamos energía fantaseando sobre algunas cosas que queremos y no nos llegan.

Honestamente, ¿Cuánto tiempo hace que le das vueltas a alguna cosa que es importante para ti?, ¿Cuánto espacio te llena de pensamientos, de alternativas, de miedos? Y tal vez lo que resulta más importante ¿Qué haces con todo eso?

Lo que he visto y constatado es que cuando tenemos inquietudes las explicamos a nuestras personas cercanas y así les vamos dando forma;  pero claro, después de contar la misma historia tres veces a nuestra pareja, amigos o familiares, estamos que nos aburrimos nosotros mismos y nos lanzan el comentario “¿y por qué no haces eso?” o nos animan con un “muy bien, adelante” y ahí nos paramos.

Existe  una herramienta que puede ayudarte en ese proceso de ponerse manos a la obra; con la certeza que clarificar los objetivos y tenerlos presentes ayuda a avanzar hacia ellos. Esta herramienta es un desarrollo de PNL para la clarificación de:

Estado deseado: Objetivo vital que queremos alcanzar y que niveles de valores, capacidades y comportamientos se ven comprometidos para este objetivo.

Estado presente: Nuestra realidad actual y cómo debe verse enriquecida para que poco a poco nos lleva dónde queremos llegar. Solicita la herramienta aquí.

Este trabajo te permitirá por una parte definir el resultado final que quieres y tomando consciencia de dónde estás, construir el camino entre un punto y el otro. También quiero recordarte una cosa, la herramienta por sí misma no sirve si no la usas; utilizada, escribe qué quieres, revísalo, púlelo y pon acción a tu deseo.

Nada sucede si no lo construimos, con mayor o menor intención (y consciencia), todos andamos en la dirección que deseamos. Recuerda que el deseo sin acción es ilusión y la acción sin dirección es sólo tarea inconexa.

Espero que te resulte útil. Un saludo.

Tengo un bloqueo y no sé salir de ahí

¿Te ha pasado alguna vez que te has quedado bloqueado y no eres capaz de hacer ni decir nada de lo que se espera? El día a día está lleno de momentos en los que se espera de nosotros un determinado nivel de resultados. Estos momentos tienen que ver con situaciones que debemos o queremos enfrentar para alcanzar nuestros objetivos: una presentación ante un jefe o un cliente, un encuentro importante, una iniciativa que pretendemos activar.

Es justo en esos momentos en los que en mejores condiciones deberíamos encontrarnos para responder a las exigencias externas y al final no somos capaces de articular una palabra o hacer nada. Para nuestro desespero, puesto que sabemos que estamos preparados, tenemos la información y podemos hacerlo. Un rato despues, cuando nos sentimo en calma, todo emerge y nos vuelven las capacidades pero entonces ya es tarde, el momento ha pasado y nos sentimos frustrados hasta la siguiente vez que el ciclo se repetirá una vez más; dejando escapar oportunidades constantes de aprendizaje y desarrollo profesional. ¡Vaya lata!

el ser humano tiene todos los recursos que necesita para enfrentar los desafíos que se plantea y de forma complementaria, todo ser humano es generativo por naturaleza

Lo que significa que puede generar aquello que necesita.

Por otra parte, también todos hemos experimentado la sensación de ser capaces de todo; en algún momento de nuestra vida hemos sentido como podíamos hacer lo que queríamos y que teníamos esas capacidades, está sensación de estar en conexión con una certeza o una verdad íntimas, también es una experiencia universal y reconocible en todas las sociedades.

Esta sensación de estar en conexión con esta certeza personal que nos brinda confianza es un canal con una extraordinaria fuerza generativa y también una vía de gran fragilidad. Es fácil recordar momentos en los que estábamos en conexión con esta sensación y hemos tenido  gran claridad y realizado actos de exigencia personal (un examen, un reto deportivo ).

Entonces aparece el miedo a un resultado negativo, y se nos activan pensamientos de incapacidad, nos decimos cosas negativas sobre nosotros, nos mandamos mensajes de no merecimiento (yo no valgo, no merezco) y otras mensajes que tensan nuestra musculatura y nos bloqueamos.

Cuanto más intentamos controlar esos pensamientos, más perdemos la conexión con nuestras capacidades y más aumenta nuestra sensación de incompetencia y de bloqueo.

Perder la conexión es inevitable, el día a día está lleno de momentos que nos impactan, lo importante es tener la capacidad reconectar una y otra vez con esta conexión. Es la gestión de juego interno lo que nos marcará una diferencia.

En coaching o en otras disciplinas (meditación, aikido, gestalt, yoga) se entrena está capacidad que todos disponemos para ayudarnos a estar más presentes y con mayores recursos en momentos de alto rendimiento. Si te apetece conocer un poco más de esto, puedes mandarme un correo a toni@tonipinies.com y seguimos hablando.

Un saludo.