Por que es importante clarificar las expectativas profesionales
En este post comparto sobre la necesidad de aclarar los términos en nuestras relaciones profesionales para que nadie se lleve a engaño ni se trunquen expectativas.
Clarificar las expectativas
Una y otra vez se repiten con profesionales comprometidos y competentes, la exposición de dinámicas laborales de falta de definición de expectativas por todos los implicados.
Recuerdo un profesional brillante y decidido que me explicaba una realidad un tanto compleja. Tenía un equipo insuficiente en número y en cualificación; esto le empujaba a tener que dedicar un tiempo del que no disponía a formarlos y a asumir que los proyectos se terminarían tarde y fuera de plazo. De forma complementaría, su jefe llegaba de vez en cuando con peticiones del tipo “esto tiene que salir” sin antender a otras razones. Al final los proyectos no salían, nadie era responsable y él debía asumir que había sido un error suyo, en resumen todo iba mal.
Esta realidad generaba un desazón importante en su equilibrio vital y en cómo se manejaba con esta tensión; esta persona me confiaba que podía seguir viviendo con este “mal rollo” (la verdad es que estamos muy entrenados para aguantar lo que haga falta), pero que no era agradable y le generaba mucha frustración. Cada vez veía más claro que no estaba en el lugar profesional que merecía.
Después de algunas exploraciones se pudo dar cuenta que:
Es tan sencillo y tan difícil a la vez como clarificar de forma precisa las relaciones profesionales que mantenemos
Y en concreto:
- Qué espera mi jefe de mi
- Qué espero de mi jefe
- Qué herramientas tengo
- Qué espero de mi equipo
- Qué esperan ellos de mi.
- Que acuerdos o pactos tenemos establecidos para ayudarnos a que cada uno pueda ayudar al otro.
- ¿Qué haremos si no cumplimos esto?
Todos necesitaba ordenar las formas de trabajar y no dar nada por supuesto. El tema del que hablo y que me ha hecho pensar es que, cuando nos comprometemos con proyectos, empresas y al fin y al cabo con personas, llega un momento que uno puede acabar perdiendo la consciencia del propio papel, del lugar que ocupa y de las cualidades propias que a un@ le dan valor y que la otra parte necesita.
En ocasiones por una mala entendida voluntad de ayudar, de prestar servicio, de estar ahí; supone también asumir cosas que no nos corresponden y luego sientan un precedente; dar por supuesto ideas formas de relacionarnos que el otro igual no comparte…en fin que de todo aquello que no está clarificado es asumido como cierto por nosotros y como una sombra se apodera de nuestra forma de proceder y tomar decisiones. Es un proceso tan rápido y efectivo que nos atrapa con facilidad.
Sólo por si os sirve, suelo preguntar de forma concisa y directa (en este sentido epistemológica) ¿Cómo sabes eso? …Si No le puedo plantear eso a mi jefe…¿Cómo lo sabes?, No me van a aceptar ese enfoque ¿Cómo lo sabes?, esto no va a funcionar ¿cómo lo sabes?, Yo no soy capaz de….¿cómo lo sabes?!!!
Sólo con esta pregunta puedes ayudarte a fijar si operas con prejuicios o con datos e información útil.
Para terminar, y aunque tu eres la persona que mejor conoce lo que te sucede, seguro que te ayuda clarificar las reglas de la dinámica empresarial, explícarte para que te entiendan y confirmar que te han entendido. Aclarar y limpiar de dudas los acuerdos y expectativas nos hace la vida profesional más fácil y productiva.
Gracias
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