¡Vivan los lunes!
¿!Te suena eso de por fin es viernes!? A mi también, o incluso que «ganas tengo de vacaciones», «sólo pienso en irme a descansar», «vaya puente». Parece aquello del trabajo como castigo divino. Para muchas personas es comprensible puesto que su actividad profesional les produce un gran desgaste. En periodos más largos tipo vacaciones además se produce el «sindrome postvacacional» que incluso parece una categoría diagnóstica, todo un sinfín de síntomas asociados al regreso al trabajo tras un merecido descanso. ¿Pero es que el trabajo es una condena? Las ocasiones en que he preguntado sobre que sucede para tener tanto desapego al propio trabajo, he obtenido dos respuestas básicas:
La primera es : este trabajo no me gusta, no me aporta, sólo representa un sueldo para mi…Con lo que al final la persona termina bastante alienada y todo se hace cuesta arriba.
La segunda: Yo estoy bien y me gusta lo que hago, pero la organización en la que lo hago no me gusta por los motivos que sean (no me valoran ni a mi a las personas, pagan fatal, no se respeta a la gente, niegan las iniciativas, los directivos creen que esto es su propiedad… en fin seguro que todos conocéis alguna de estas organizaciones.
Empecemos por el final: para la segunda opción lo más práctico puede ser dejar esa organización; es verdad que existen organizaciones tóxicas y aunque pueda parecernos muy difícil desde nuestra realidad inmediata, podemos encontrar nuevas oportunidades si nos ponemos a ello; no digo que sea fácil, digo que es posible.
Para la primera opción, no existen respuestas fáciles. Según mi modesta opinión,
creo que por encima de otras consideraciones sentir que uno hace aquello para lo que ha sido llamado es una de las componentes más importantes de la motivación humana, también creo que encontrar eso es todo un trabajo.
Por eso creo que es saludable una pauta de acción como la siguiente:
Opción A:
- Busca qué es lo que te conecta, qué te hace sentir especialmente bien. ¿Qué te emociona?
- Identifica en tu puesto de trabajo cómo puedes dar cumplimiento a eso
Opción B:
- Identifica como puedes dar cumplimiento a lo que te hacer sentir bien y encuentra escenarios para darles cumplimiento (puede ser en tu entorno laboral o no)
- Encuentra algún aliad@: alguien que también se mueva por eso, los equipos dan mucha fuerza.
- Fíjate un objetivo con eso: haz un mínimo de 2-3 veces a la semana lo que te “conecta”. El habito crea.
Creo que la vida es demasiado corta para marchitarse en un entorno y actividad que no te aportan, Es como dicen los amigos de Funky Business, poner la pirámide de Maslow al revés: primero busco lo que me hace feliz y luego busco comer; pero cuidado este proceso debemos hacerlo con suavidad puesto que todos tenemos un día a día que resolver, unas facturas que pagar, etc…pero también tenemos derecho a ser felices y a disfrutar con lo que hacemos.
Por eso retomar el camino; que no tiene que ver con volver al trabajo, tiene que ver con retomar aquello que nos conecta íntimamente y que un día, por mil motivos debimos dejar a un lado.
¡Vivan los lunes! 😉
Toni
tonipinies
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