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Déjate Ayudar. HIstorias de cambio con Manel Colomer

En esta entrega de Historias de Cambio, he entrevistado a Manel Colomer, un ejecutivo que lideraba el área comercial de una empresa tecnológica y que, con la llegada de la crisis en 2009, perdió el empleo. Esto supuso un duro golpe, pero Manel supo aprovechar esta situación tan desesperanzadora para transformar su realidad profesional, cambiar de fase y liderar su reinvención profesional, crear algo muy especial, un centro de tratamiento de adicciones.

He repasado la entrevista con Manel y he fijado algunos puntos que me parece que son especialmente relevantes, aunque te recomendaría que pudieras ver la entrevista entera.

Te dejo algunos puntos destacados

01:30 Sobre emprender. Cuando uno quiere, si se pone lo consigue

3:30 Pedir ayuda para ver lo que no ves. Lo difícil es reconocer que necesitas ayuda y dejarse ayudar.

05:00 Desde que lugar trabajo. Trabajar para un tercero es diferente que para uno mismo.

06:00 Liderazgo. Tienes un plus de responsabilidad para ejercer un buen liderazgo.

8:46 Desde que lugar trabajo (2): Es diferente trabajar para pagar tus facturas que cuando trabajar no te cuesta.

11:30 Sobre la transición para crear el negocio. Crear un estado de cambio y administrarse bien, ajustando el ritmo de vida a los ingresos.

14:00 Apoyo del entorno: Nunca abandonar la parte familiar ni personal, compensar cuando es necesario. Esta es una de las situaciones más difíciles. Hay que cuidar la parte familiar y de pareja. Te ayuda a seguir vivo en tus ilusiones y proyectos

17:00 Networking. Siempre me he apoyado en el networking. Es muy importante mantener relaciones profesionales en diferentes sectores, hay gente muy buena y te pueden aportar mucho valor.

19:00 Dejarse ayudar. Eres bueno en una cosa, y cuando empiezas no puedes fallar, entonces háztelo fácil y déjate ayudar.

21: 00 Para mantener el rumbo. Es importante tener tiempo de hacer autocrítica. Mira qué necesitas y delega. No es fácil dejarse ayudar, hay que pasar el testigo y recurrir a u una persona, es buscar la mejora continua.

24: SINCONSUMIR: Centro de rehabilitación privado especializado en el seguimiento terapéutico a personas en proceso de recuperación de su adicción: el alcohol, la cocaína, el cannabis, los psicofármacos, las drogas de diseño, etc.. https://sinconsumir.com/

26: 00 El ritmo: NO apresurarse, hacerlo despacito y con mucho cabeza. Las decisiones importantes las he meditado varias veces, en diferentes horas del día y  en diferentes días de la semana.

28:00 No desistir. Las cosas no son fáciles. 30: Las ideas son buenas pero tienes que plasmarlas con gente de confianza y coger lo que te dicen con sentido común (…) las ilusiones con cabeza se pueden poner en práctica. (…) Pedir la opinión a amigos, apoyarte en tu pareja, te conocen, es importante la opinión de todos, coger lo bueno y no condicionarte.

Creo que esta entrevista es especialmente importante para personas con un espíritu emprendedor y me parece que a lo largo de toda la conversación con Manel, existe una idea de fondo que es “déjate ayudar”, honestamente creo que es una gran propuesta. Estamos acostumbrado a no dejarnos ayudar e intentar llegar a todo y ser supermanes en todos los frentes, y no se llega.

Deseo que te sirva y me gustaría poder comentarla contigo. Deja tus comentarios y te respondo en breve.

Hasta el próximo vídeo.

pd. La foto está tomada del blog siempre inspirador de Pau Hortal

Seguir adelante más allá de las dificultades

Me inspira mucho un video que mi amiga Neus Domènech, gran psicóloga enlaza por Fbk. Me ha hecho pensar y me ha emocionado mucho. Qué fácil nos resulta empezar algunos proyectos, ¿verdad? y también resulta desalentador ver cómo es difícil mantenernos en el camino, llegar hasta el final.

Los obstáculos son muchos y de gran exigencia. No importa. No existe nada que  no podamos superar, aunque nos cueste, aunque nos duela, siempre puedes encontrar una mano amiga que te apoye y este a tu lado para alcanzar tu sueño. La vida es demasiado corta para, por lo menos no intentarlo.

Todos tenemos el derecho y el deber de perseguir nuestro sueño.

Y si te caes, te levantas, te sacudes el polvo de tus ropas, tu  orgullo lastimado y sigues un paso, y otro paso, y otro paso hasta el final; porque no es el final lo que es importante sinó el deseo, la determinación y el empeño de hacer el viaje.

Espero que os guste tanto como a mí.

El texto que podéis encontrar dice: La vidas está llena de dificultades, lo importante es volver a levantarse, y llegar hasta el final, lo llevamos dentro. Aunque la traducción tampoco es necesaria ¿verdad?.

Seguimos…hasta el final.

Si quieres seguir en una conversación me encantará, la sensación de estar sólo en este viaje no es muy agradable, ¿verdad?.

Puedes mandarme un correo a toni@tonipinies.com

Un saludo

Objetivos o porque una flor no hace verano

Flor groga

“Una flor no hace verano”, me recordaba regularmente uno de mis profesores en la primaria. Qué cosa decía, para qué la decía, no terminaba de entender cómo es que repetía tanto eso. La verdad es que con 12-13 años no le das el mismo valor que ahora. La experiencia te muestra claramente que el hecho de haber llegado a un punto, no significa que ya hayas alcanzado tu límite, y menos que puedas mantenerte en esa posición.

Como muchos ya hemos aprendido, llegar a un punto puede ser difícil pero aún lo es más mantenerse en ese lugar.

En la empresa, vemos como discursos muy positivos, necesitan muchos actos (flores) para ser creíbles, cuando alguien quiere cambiar un hábito, acostumbrarse a…, mostrarse más disciplinado, necesita perseverar una vez y otra y otra y otra.

Un gran desarrollo, un buen desempeño, una vez que… pues eso que “una flor no hace verano”. Con una vez no suele bastar. ¿Por qué te planteo esto a día de hoy? Verás, llevo unos buenos años acompañando a profesionales y con muchos de ellos me he encontrado con algo parecido a esto, tal vez te resulte familiar:

1.      Me fijo un objetivo

2.      Me pongo en marcha

3.      Dispongo todos mis recursos en ello

4.      Alcanzo una meta importante

5.      Aflojo y hasta lo dejo

6.      Vuelta al punto número uno.

Es un proceso muy habitual, y aunque con variaciones de complejidad, lo encuentro en proyectos de consultoría, en talleres, en mis amigos y en algunas cosas, porque no decirlo, también en mí. ¿Cómo es que resulta más fácil realizar un gran esfuerzo que mantenerlo luego? ¿sabes que muchas personas invierten tiempo, dinero, y mucha energía en llegar a una meta y luego se olvidan de todo este esfuerzo? ¿Quieres saber lo que me he encontrado? Para muchos es el exceso de confianza mal gestionada.

Si excesiva confianza se confunde con la soberbia, es una duda que aún mantengo.

En la superficie, esto tiene que ver con superar metas, con dejar de tener el objetivo visible, con estar conectado con eso, con la sensación de que una vez se ha llegado no se cumple la promesa que existía detrás de esa meta. Con quién se plantea metas como una check list que va completando, igual que hacíamos con los cromos de futbolistas hace años.

Según he investigado, muchas veces es no darle un espacio de continuidad a lo que quieres, algo así como perderlo de vista. Tan fácil como eso. También a tener que sostenerse en el camino avanzando sólo, es extraordinario el apoyo y el progreso que puedes conseguir cuando avanzas con otras personas.

De fondo, una especie de carta “lo he logrado” con la que aparece la ilusión de si lo he hecho una vez, lo puedo volver a hacer, y ahí me relajo. pero ¿sabes? en este efecto yo-yo pierdes. Tu tiempo, energía y posición quedan tocados y si me apuras, un poco peor que antes por el desgaste.

En el desarrollo de tus objetivos, la recomendación es mantenerse en el camino: Una vez has llegado un determinado lugar, suele ser más sencillo seguir aunque para ello necesites hacer ajustes en tu propio proceso.

Y a ti, ¿te resulta familiar lo de “una flor no hace verano”?

Déjame tus comentarios y te los respondo en breve.

Un saludo y hasta pronto

Toni.

«14 aprendizajes que me ha dado correr por una meta!»

Hace poco más de dos semanas corrí mi primera media maratón, 21 km de un tirón, algo impensable hace cuatro días para mí y al finalizar me sentí feliz, pleno y con una emoción tan grande que tenía unas ganas de llorar enormes, y lo hice, lo de la maratón digo y lo de llorar también.;-)

Seguro que te planteas porque te cuento esto, es normal; mis post suelen ser de pnl, desarrollo organizativo, sistemas de gestión del desempeño, constelaciones organizacionales…bueno, si mes sigues un poco ya sabes.

Te cuento:

Me inicié en esto de correr creo que fue hace 4 años, cuando después de levantarme por la mañana, mis huesos crujían y mucho; pasaba unos minutos cada mañana hasta que se calentaban los músculos y empezaba a sentirme mejor. Cuando te encuentras en momentos de necesidad de cambio, te planteas eso de “tendría que hacer algo” (te resulta familiar verdad) pero me resistía a dar un paso. 

¿No te pasa que a veces todo lo que imaginas que tienes que hacer es tan grande y te da tanta pereza que no te dejas espacio para sencillamente hacerlo y ya está?, también he descubierto que hacer las cosas suele ser bastante más fácil que pensar que tienes que hacerlas, en fin, así soy.

Bueno que me despisto. Todo empezó como un juego. Mi pareja se descargó algo al estilo “Corra ud 40 minutos en 10  semanas”, para los corredores eso es nada pero para los que nunca hemos practicado es una barbaridad, casi una gesta!.

Arranqué y cumplí el propósito, de ahí a plantearme alguna carrera fue un paso y sin darme cuenta corrí una de 5km y luego con algo más de entrenamiento una de 10km y luego otra. Ya había empezado, la verdad es que estaba animado y como me pasa alguna vez…me vine arriba.

¡Correré una media maratón! Tome un compromiso conmigo mismo y con mi amigo Albert, y empezamos a entrenar.  La verdad es que iniciarse en la práctica deportiva una vez has pasado la frontera de los 40 tiene su miga, por temas de salud nunca he practicado deporte de forma regular, no he experimentado que se siente tras un partido, lo que significa entrenar, las sensaciones que tienes después de un desempeño físico, estiramientos, en fin, esas cosas que a los deportistas les generan tantas endorfinas y bienestar.

Yo iba por el objetivo, y si me permites la expresión… a saco. Correr, correr y correr, y cada día que salía un poco más, con toda la candidez del mundo y sacando dosis de disciplina en muchas ocasiones que no me apetecía nada. Suerte de Albert que tiraba de mí. Entrenar por las noches de noviembre a febrero, no es plato de gusto; mucho frío, humedad, oscuridad, soledad y únicamente tú, tu “personal trainer” y el objetivo; entrenar después de un día difícil, cuándo tendrás que madrugar al día siguiente, cuando podrías aprovechar para descansar un poquito más, cuando la primera media hora hasta que has calentado sólo sufres, no pone nada, de verdad.

La cabeza te pone muchas trampas. Tu cerebro sólo quiere tu comodidad.

Todo iba bien, quedaba apenas unas tres semanas para la fecha de la media maratón, estábamos subiendo el ritmo de los entrenos y lo cierto es que estaba muy animado y muy crecido, tenía tan claro que eso de querer es poder, cuando…. Crac, crac y catacrac!. Bursitis, rotura de fibras y no sé cuántas cosas más en mi cadera derecha. Hasta aquí hemos llegado.

Le pedí a mi trauma que me diera algo para el dolor y poder hacer la carrera, porque ahora no tenía ninguna intención de parar, éste levantó la ceja derecha (siempre ha sido un gesto interesante para mi) y creo que si no es por el código deontológico me rompe la otra pierna. Se terminó mi sueño, finito, caput, ko, me quedé hecho polvo y entonces me vine abajo. El traumatólogo me soltó algo que aunque ya sabía no había contemplado en toda su magnitud

“Querer no es poder, si no sabes cómo”.  Es cierto que la motivación es muy importante, me decía, pero hacer las cosas sin saber lo que tienes que hacer puede hacerte daño (y me lo hice) y dejarte en sufrimiento (que también me lo hizo).

Me fastidió tener que parar, me sentí que aquel esfuerzo no había valido la pena, sentí que de alguna forma fallaba a las personas que habían confiado en mí, me sentía apenado y muy triste, un desastre. Lo que pasó es que me fui al otro lado, aunque hice mis sesiones de rehabilitación, dejé de correr, lo deje por más de 6 meses; gané peso, y el cuerpo se volvió a resentir, hice algún intento, pero la verdad es que lo enfrentaba con poca convicción.

Aunque sabes una cosa, aún tenía ese gusanillo de querer hacerlo, de poder hacerlo, de sentir que era capaz de lograr ese reto y me contaba a mí mismo que seguro que algún día lo haría, pero no tenía una fecha y las semanas volaban que daba gusto. Así hasta Navidad.

Me propuse retomar el reto con todo lo que había aprendido. Intenté asegurar el cómo y liberarme de exigencias para no tener presión. Está vez sí busqué un método organizado para seguir, una forma relativamente testada que pudiera guiar mis pasos para alcanzar ese reto y lo encontré; es una barbaridad lo que encuentras si buscas con un poco de atención e intención.

Te cuento que este método me ayudó porqué podía personalizarlo a mi nivel de competencia de ese momento, las exigencias que tenía que enfrentar estaban en consonancia con mis posibilidades y, según las posibilidades del trabajo y familiares, ajuste los entrenamientos a las horas del día que me resultaban mejor. La cuestión era intentar crear un contexto más favorecedor. Creo que me aproximé bastante.

Bueno, te cuento todo, para ser completamente honesto debo contarte que por diversos motivos no seguí el plan al 100%, la vida son bastantes más cosas que correr una media, eso está clarísimo, pero tenerlo escrito me ayudó a volver a él rápidamente y me mostró que tener un plan aunque no lo sigas de cabo a rabo es mejor que no tener nada. A mí me funcionó.

Creo que seguí el programa más del 80%, sólo variando los días para compaginar con asuntos del trabajo; alguna vez salía con Albert y la mayoría sólo, aunque gracias a estas aplicaciones de compartir entrenos, nos animábamos mutuamente y no cierto es que no nunca llegué a sentir que entrenaba sólo.

Así pasaron dos meses y medio y llegó el día de la carrera. Por qué negarlo, estaba excitado y con cierto temor a no terminarla. Mi propósito era terminarla con buenas sensaciones, no me preocupaba el tiempo, eso era para los más veteranos, por mi parte quería poder completarla y disfrutar el recorrido, y también sentir que podía hacerla. Tenía como una voz en la cabeza que me repetía, tu a tu ritmo, cada uno hace su carrera, ¿pensé si realmente hacer una carrera era una metáfora de algo más? Luego que cuento mis conclusiones. Cuando salimos me acompañaba Albert y mi primo Iván, tener quién te acompañe en un reto es una bendición. No llevaba un mal ritmo, estaba cómodo y los kilómetros empezaban a caer. Como te he comentado la primera media hora sólo es para acomodar el cuerpo, y es cuando más sufro, los 5 km primeros muy duros. Al llegar a este punto, el recorrido se divide, las carreras populares ya tienen esto, por primera vez tomé el camino de la derecha, el de los 21 km y aunque tenía ganas también temía no poder terminar. Yo mi carrera, me repetía.

Hasta el km 10 fue bastante bien, me sentía con fuerzas y satisfecho de haber entrenado; 10k es una cifra que ahora me parece razonable. Pensar que tenía todavía más de la mitad de la carrera por delante asustaba un poco, pero yo a mi ritmo…iba bien. Un poco después de los 12k me encuentro con las personas que vienen de regreso, su ritmo es justo la mitad que el mío, para mí por un momento resulta deprimente mí desarrollo, pero rápidamente pienso que “cada uno tiene su carrera” y sigo. Un poco de agua y hasta el km17, bien. Nunca antes, en ningún entrenamiento había superado los 17k, un paso más, cada paso extra ya era un record personal, pero es que además me sentía bien. Mis acompañantes iban cantando los tiempos que marcábamos por km y eran lo mejor qua había hecho en la vida. Estaba feliz, y seguía a mi ritmo.

A partir del km 18 empezamos a adelantar a corredores que habían salido mucho antes, me sentía con fuerza. Notaba las piernas pesadas, pero era sostenible. No me podía ni imaginar que estaba adelantando a otras personas. Pensé en los entrenos, pensé en la soledad, en la determinación, en la importancia de tener un sistema, de tener un “cómo” cuando el “qué” lo tienes claro. No me importaba adelantar, me importaba poder seguir y llegar sintiéndome bien, cada uno tiene su carrera pensaba.

El último km fue para disfrutar, me imaginaba que cruzaba la meta, que estaría mi familia esperando, amigos y vecinos animando con aplausos, realmente emocionante. No sé cuánto quedaban diría que unos 200 metros y mi hijo salió a mi encuentro, le cogí la mano y corrimos juntos los últimos metros. Albert e Ivan seguín ahí, fieles escuderos, sonriendo y haciendo también su propia carrera.

Tomando la mano de mi hijo y del hijo de Albert con este al otro lado, cruzamos los 4 la línea de meta…y rompí a llorar. No pude evitarlo.

Para mí no era solo una carrera, era un meta, un propósito, disciplinarme el tiempo necesario en algo que no eran estudios ni trabajo, era sólo para mí.

Me acordé de tantas personas durante la carrera, personas que me acompañaron toda la carrera, algunas de la cuales ya fallecieron, de algún modo también corría por ellas y por sus metas incumplidas. Luego las fotos, recuerdos, estiramientos..el resto.

Mi cuerpo estaba cansado y mi mente estaba clara, la tarde fue tranquila. 

2016-04-04 21.50.04Quiero compartir lo que  aprendí de esta carrera y de este proceso, espero que te sirva:

1.      Hagas lo que hagas, lo tienes que hacer por ti! Sino no tiene fuerza

2.      Con la motivación no es suficiente, necesitas saber cómo. Tener un plan te ayuda y mucho.

3.      Tener a tu lado a quién ya ha hecho el camino es muy poderoso, pero la carrera la corres tú, no existen atajos.

4.      La carrera es tuya de principio a fin, pero déjate ayudar y aconsejar.

5.      Es muy importante tener un plan, te desarrollas como entrenas. No puedes esperar correr 21k improvisando, ni en carrera ni en la vída.

6.      Entrena, entrena, entrena. Toma tu compromiso necesario con lo que haces, la práctica hace al maestro.

7.      Si haces lo correcto y lo necesario, puedes hacerlo. Cualquiera puede

8.      Los retos te estimulan, y aunque te hagan dudar y te confronte a tus limitaciones, te hacen crecer.

9.      Rodéate de padrinos, personas que apoyen tus sueños, no hace falta que hagan nada, sólo animar o en su defecto no estropear.

10.   En la medida de tus posibilidades, háztelo fácil. No tendrá más valor si lo haces más difícil de lo necesario. No te pases con la autoexigencia.

11.   Si una persona puede hacerlo, tú también puedes, y esto vale para una carrera y para mil otras cosas.

12.   Alcanzar tus metas te hace feliz, invierte en ellas, invierte en ti.

13.   Logras los retos te da mayor confianza en ti mismo y te anima a seguir adelante con mayor alegría.

Y seguro que hay más pero me parece que por ahora es suficiente. Te agradeceré si quieres dejar un comentario.

Un saludo y ánimo

Toni

Porque brillar es vivir

Los 7 «Dragones del cambio personal»

En cualquier proceso de cambio existen metafóricamente hablando los “dragones”, estos son retos o dificultades de tipo interior que debemos enfrentar para realizar avances significativos en nuestra vida. Del mismo modo que en los mapas antiguos se representaban seres mitológicos para indicar que esa zona no era conocida, cuando sentimos que nos alejamos de nuestra zona de comodidad personal para emprender nuevos retos, nos topamos con esos dragones. Les denominamos dragones porqué como ellos, nos producen miedo y desasosiego, aunque nuestra cabeza nos diga que son fantasia. Veamos en detalle qué sucede realmente con esos dragones.

Los Dragones:

Para quién le intereses, esta adaptación está tomada del modelado de los procesos de cambio que han sido desarrollados por la PNL.

1.Confusión: ¿qué quiero? la falta de claridad en los objetivos, sé lo que NO quiero y no lo que quiero. No tener claro hacia dónde caminar, nos provoca quedarnos atorados. Esta etapa es muy habitual, tanto en la adolescencia, cuando uno no tiene ideas claras de preferencia profesional, como en momentos de cambio brusco de la realidad profesional. Nos despiden y estamos aterrados y confundidos, sin saber hacia dónde movernos.

2.Contenido: ¿Qué pensamos sobre nuestros retos? ¿Con qué información construimos nuestras opiniones?.

No pocas veces hemos generado ideas, fábulas y mucha información sin ninguna base real, que nos separan de nuestros objetivos.

Nuestra capacidad de generar pensamientos que nos llenan los espacios de incertidumbre es muy elevada; cuando las informaciones inadecuadas están muy presentes en nuestros retos, provocan muchos obstáculos

– Inacción

– Temores infundados

– Previsiones Excesivas

– Desilusión

– Estrés y vigilancia

En coaching suele suceder que la persona tiene una serie de ideas preconcebidas que no le permiten, desde ese prisma, dar un paso coherente de responsabilidad personal.

3.Catástrofes: Todos tenemos en nuestra historia vital momentos muy duros, desilusiones fuertes y algo que nos tiene acomplejados; con todo esto creamos un mapa de como son las cosas y como funcionan y así sin pensar fijamos nuestro rango de expectativas, marcamos aquello que nos atrevemos o no a hacer, a lo que nos damos permiso.

El “dragón” de las catástrofes nos recuerda que en algún momento del pasado aprendimos que algo era peligroso y que teníamos que evitarlo o alejarnos de ello; ese aprendizaje que entonces nos ayudó, hoy no resulta positivo, lo que ocurre es que lo tenemos tan bien aprendido que nos sabemos como neutralizarlo.

4.Comparación:

Otro obstáculo para una cambio o mejora que sucede en muchos procesos tiene que ver con la comparación. Por tradición siempre estamos comparándonos socialmente (este e un proceso de aprendizaje extraordinario), sobre todo con los que son mejores que nosotros en un área de desempeño. De este modo se produce una realidad muy curiosa; tenemos un modelo de referencia sobre qué significar hacer alguna cosa bien, para otra habilidad tenemos otra persona, para una tercera otra persona y al final tenemos un collage de modelos e identidades dónde nosotros siempre salimos perdiendo en la comparación.

Nuestras comparaciones ademas, suelen estar en la dimensión de nuestras capacidades, nuestros resultados y la propia competencia o incompetencia. Total que es muy fácil salir perdiendo en esta interacción con este dragón.

5.Conflicto

Cuando deseos i obligaciones están enfrentados. Quiero algo y también quiero su opuesto, si hago esto pierdo aquello, si lo hago mal y si no lo hago mal. Todas estas son expresiones de conflictos que al no resolverse de forma adecuada, o no resolverse simplemente, nos genera mucho sufrimiento y sensación de bloqueo.

Nuestra capacidad racional no sabe manejarse bien con los los conflictos internos.

Las distintas polaridades que manifestamos, las ganancias secundarias, agendas ocultas necesitan una mirada más amplia para poder diluirse y permitirnos seguir adelante.

6.Contexto

Puesto que estamos en realidades interconectadas, cuando movemos una pieza, toda la realidad se mueve, igual que en una partida de ajedrez, un movimiento genera que toda la partida cambie. Cuando empezamos a cambiar, nos mostramos indecisos y queremos ir despacio, pero entonces nos cambia todo el escenario y nos volvemos hacia atrás porqué nos asustamos por el temor a no saber manejar ese cambio imprevisto

Sostener la complejidad y el cambio de escenario resulta clave para llegar a construir el tipo de realidad que queremos.

7.Convicción

Este “dragon” es muy peligroso. La poca o nula convicción sobre alcanzar el objetivo tiene tres patas, a saber:

Desesperanza: pienso que el objetivo no es alcanzable. Esto me lleva a la frustración.
Impotencia: pienso que el objetivo es alcanzable para otros pero no para mi.
Falta de Valor: siento que no soy digno de alcanzar el objetivo, siento que no lo merezco.

Puede ser que si has llegado hasta el final del post, alguno de los dragones lo sientas más cerca; también puede ser que ya los has conocido y los tengas “amaestrados”; en cualquier caso sí vale la pena considerar que estas incomodidades que enfrentamos han sido abordadas por muchas personas y existen formas de enfrentarlas con mucha suavidad y contundencia. si crees que vale la pena avanzar en tu camino, aunque tengas dragones, adelante sólo yendo adelante y enfrentandote a ellos podrás vencerlos.

Un saludo.