Ya no quiero ser jefe así o cómo ocupar tu lugar de forma correcta

“Ya no quiero ser jefe” me comentaba un directivo. Antes- reflexionaba- tenía un trabajo en el que hacía cosas. Pensaba como crear algo, hacia un prototipo y podía construirlo. Tenía un oficio, ahora soy El Jefe y me encuentro un poco perdido, ya no creo nada.
Como jefe ahora me reuno con todos, y se supone que debo:
– saber llevar una reunión
– saber qué hacer en cada momento
– saber cómo decir las cosas a cada uno para que no se sientan mal y se sientan motivados
– ser eficaz e innovador
– ser eficiente pero no aburrido
– transmitir confianza
– tener visión estratégica, pero llevando atención al corto y medio plazo
– saber convencer, pero sin imponer
– saber moverme por la organización y ser político
– tejer redes de relaciones sociales, tener contactos
– actualizarme en mis competencias profesionales
– hacer deporte
– cuidar a mi equipo
– ser un professional dedicado pero no un esclavo del trabajo
– conciliar….
– ser el ejemplo a seguir
“estoy hasta aquí” decía estirándose un cabello de lo alto de la cabeza. Estoy al límite!!!
Algunas personas, motivadas por su exigencia profesional y el compromiso con el proyecto empresarial, van progresivamente asumiendo mayores áreas de desarrollo y responsabilidad y llega un momento en que se encuentran cerca del colapso. Se llegan a confundir con el mismo proyecto
¿Esto tiene arreglo? Claro. El coaching trabaja para generar mayores alternativas ante una situación problema para que la persona pueda emprender caminos distintos y mejores a todos los niveles. Cuando llega una dificultad como esta sí existen algunas pautas que se pueden seguir, aunque probablemente no será un camino cómodo todo el trayecto.
Muchos de estos jefes (o profesionales en general) que pretender llegar a todo e incluso lo consiguen durante un tiempo, han perdido o la referencia a unos valores íntimos que vertebren su línea de conducta personal.
Por desconexión, desconocimiento, u otros motivos perdemos la referencia y entonces todo es importante y todo urgente. Ahí nos supera la tarea y el estrés y nos debilitamos. Perseguimos 15 objetivos simultáneos y llegamos al final del ejercicio con un rendimiento escaso debido a la dispersión y exhaustos por el esfuerzo hercúleo y estéril. Ya se sabe quién mucho abarca…
Entonces queremos ir al otro lado, y cómo el péndulo necesitamos un cambio radical porque ya estamos quemados. Y aparecen muchas transiciones profesionales o revelaciones vitales. Llegados a nuestros límites las cosas se hacen más claras. ¿Pero por qué no, antes de llegar ahí hacer una pausa, detectar que está pasando y hacer un reset?
Existen muchas alternativas: puedes contratar un coach, o revisar tu agenda, o pararte un momento y revisar cuáles son tus valores y cómo están o no reflejados en tu vida, o abrir espacio para el deporte. Sea lo que sea, si detectas que alguna cosa no funciona, actúa. No le des muchas vueltas y actua.
Te dejo un video que ha colgado Pedro Salas en Facebook , seguro que te gusta; y es que muchas veces las cosas son muy sencillas.
http://www.youtube.com/v/oooJ42w-OD0?fs=1&hl=es_ES
Un saludo
tonipinies
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